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martes, 25 de marzo de 2014

Yolirelatos: Dulce Picante

- ¿Besos de Canela?... ¿cómo que Besos de Canela?
- A mi me suena perfecto.
- ¿Perfecto? Creo que estás desvariando. ¿Cómo vamos a ponerle Besos de Canela
- ¿No te parece evocador? Cada uno de los conceptos es un mundo, todo en su conjunto; un universo de emociones.
- No pensaba que eras tan ñoño.
- ¿Ñoño? A mi me parece que tu vas de tipo duro o es que no has tenido experiencias suficientes, como para darte cuenta de lo sugerente que puede ser.
Aquella reunión que se presumía tranquila resultó totalmente al contrario. Luís se levanto y mirando fijamente a Antonio le dijo:
- Qué te parece si en vez de criticarlo tan descarnadamente, vamos y le preguntamos a algunas personas que es lo primero que les viene a la cabeza cuando les dices Besos de Canela.
Antonio se levantó desafiante: - De acuerdo. Ya estamos tardando amigo.
Salieron al pasillo y en ese momento apareció Aurora, la señora que se dedicaba a tener aquello como una patena y regañaba a quien se cruzase en su camino si acaba de fregar como si fuesen sus hijos, aquellos que nunca tuvo.
- Aurora ¿tiene un segundo? Le queríamos preguntar una cosa. Si le decimos Besos de Canela  ¿qué es lo primero que se le viene a la mente?
La mujer les miró con la certeza que finalmente los vapores de los productos de limpieza les habían dañado terriblemente el cerebro.
- Ustedes dos no se encuentran bien.- Replicó confusa
Con un tono burlesco Antonio le incitó, - tranquila, es una cosa en la que estamos trabajando.
- ¿Trabajando? ¿Ustedes dos están trabajando preguntando estas cosas?
La suave mirada de Luís, le hizo contestar entonces.
- A tardes de sábado con mi madre en la cocina haciendo pestiños. 
- Muchas gracias querida, nada más.- Comentó Luís  dirigiéndose cariñosamente a ella, mientras echaba una mirada divertida a su compañero. – Vamos por otra persona.
Mientras la mujer se alejaba por el pasillo comentando para si, como estaban las cabezas en esa oficina, Antonio dijo: Vale, pero ahora soy yo quien elige.
- Es más, te insto a hacerlo.- El tono burlón de Luís sólo hizo que la decisión fuera acompañada de una sensación de calor nada cómoda.
Parados ante la puerta, llamaron con decisión en el despacho que compartían los seres más extraños de la empresa: el informático y el contable. La atmósfera que reinaba allí era peculiar: uno de las mesas era un culto friki a la Guerra de las Galaxias y la otra, el perfecto ejemplo de organización y pulcritud. Si se les hubiera colocado a propósito, no se habría acertado con tan variopinta situación visual.
Antonio animado ante aquellos dos muchachos comento:  -Chicos necesito que me digáis lo primero que se os venga por la cabeza. A ver: Besos de Canela.
El contable jugeteando con una miniatura de R2D2 dijo sonriendo: - A natillas-. El otro sin mover un músculo en su inmaculado escritorio exclamo: - odio la canela, pica-.
- ¿Pica? ¿Cómo que pica?- Grito Antonio
- Gracias chicos, una aportación inestimable. Vamos Antonio, terminemos esto.
En el pasillo los dos hombres se miraron.
Con la tranquilidad de la convicción Luis dijo: - Es un nombre en que cada uno tiene un recuerdo, una evocación. Simplemente no te paraste nunca a pensarlo, pero es un buen recurso, piénsalo esta noche. Y se fue.

Antonio llegó a casa y se dirigió a la cocina, tomó el frasco de canela y lo olió. En ese momento su mujer llegaba a casa.
- ¿Qué tal el día querido? ¿Qué haces con eso?
- Ana, si te digo que te evoca Besos de canela ¿Qué dirías?
- Cosas del trabajo otra vez ¿verdad? Mira, la canela me recuerda a cuando era niña e iba a ver a mis tíos a su pastelería. Pero veo que tú no tienes algo que te venga a la cabeza.
- También me ha sorprendido cuando han dicho que era picante - Replico pensativo y cabizbajo
- Lo es si la tomas sola. Es una especia generosa para la cocina, dulce y picante a la vez. Y no sólo se utiliza en  cocina, por sus propiedades es buena y recomendable para la salud y la belleza.
Antonio la miró implorando su ayuda. Entonces ella tomó el frasco, se echó un poquito en la mano y se la comió. Salivó la esencia y se relamió. Se acercó despacio a su marido y dejó que oliera la canela de sus labios.
Antonio la beso la boca gustando su sabor y luego se besaron largamente.
La cara de sorpresa al sentir un dulce picante en la boca hizo que ella se echara a reír. Desabrochándose la blusa camino de la habitación, mirando pícaramente a su marido e invitándole a seguir descubriendo posibilidades a su “tarea”.
Antonio cogió el teléfono y le mandó un mensaje su compañero “tienes razón besos de canela es perfecto”.




miércoles, 8 de enero de 2014

Comenzando Con Buen Paso.... Milonguero

Un refrán italiano dice que: "lo haces el primer día del año, lo haces el resto del año"
Este uno de enero cené con mi familia, mientras mi pareja lo hacía con la suya. Otros años después nos hemos juntado  para "celebrarlo"  y compartirlo con amigos en alguna tranquila reunión.  
Este año casi de un día para otro, surgió la posibilidad de ir un grupo de amigos a bailar al Conventiyo, el único lugar que ofrecía  algo entre milonga y fiesta de principio de año, juntarse y echar alguna tandita aunque la finalidad última es tener un sitio tranquilo, agradable, grande y sin el agobio que produce salir a cualquier lugar y compartir con otras personas que están en otra onda y que sinceramente a mí, ni me van, ni me vienen.
Se lo comenté a mi trompetista que existía esa posibilidad de reunirnos e ir allí, que no iba a ser una milonga convencional, sino un lugar de reunión en donde podíamos brindar, reírnos, bailar sí pero, más fiesta que otra cosa. Me dijo que le parecía genial que fuese allá con mis amigos,  él se iba a casa más a gusto que todas las cosas y que lo pasara bien. Si eso no es amor, que venga el Divino y lo vea.
Así que a las tres de la mañana del primer día del año 2014, después del momento mensajes de: “cuando salís”, “donde estáis”, “salimos ya”, “os estamos esperando”, “nos hemos liado”, “por qué no metéis prisa si os queda”; una docena personas tomábamos como posesos de felicidad y alegría el lugar. 
Besamos, charlamos, felicitamos, milongueamos, reímos, brindamos, abrazamos y empezamos el año.
Al final de la noche estuve dando masajes a un par de bailarinas que arrancaban el quinto día del que apenas se había bajado de los tacos. Brindé con mis amigos, nos reímos y me reencontré con alguien a quien quiero y hacía mucho que no veía. 
No podía haber empezado mejor, familia, con una demostración de respeto y amor, bailando tango, rodeada de buenas amigas y amigos, dando masajes y con alegría por los cuatro costados.
Al regresar a casa ya avanzada el alba, alguien me esperaba para desayunar y sonreírme con cariño, acompañado de una gata somnolienta maullando sin cesar.
Me dormí abrazada a mi chico, mientras mi gata ronroneaba a los pies de a cama.
Así que según los hechos.... ¡voy a tener un año maravilloso!


viernes, 3 de enero de 2014

Abrazos Fuera de Contexto

En la sociedad en la que vivimos, con toda nuestra conciencia materialista es antepuesta a la personal, hay situaciones, y sobre todo acciones, que no saben gestionar con naturalidad.
Aunque no sintamos que es así, nos han inculcado que el contacto físico con otras personas viene siempre acompañado con una connotación sexual. Sin más. 
Tal vez creas que no es cierto ya que a la mayor parte de la gente que conoces, incluso a ti mismo te encantan que te den, por ejemplo, un masaje ¿no es cierto?, pero ese masaje lleva acompañado de un fin; relajarse, descontracturar... sencillamente y además pagas la acción. La tienes controlada, te están dando un servicio. 
Me estoy refiriendo a ese contacto con otras personas, las cotidianas; amigos, compañeros, familia. No hablo por su puesto de las intromisiones tanto de espacio, como energéticas, que sabemos lo dañinas que son porque tienen un fin ladrón.
Esos momentos de cercanía con gente a la que aprecias y compartes parte del tiempo. Tocarle el hombro, tomar de la mano, un contacto físico a veces sutil, aunque sea pequeño. No se acepta, te miran fijamente en defensa propia. 
Y si hablamos de los abrazos, la cosa ya se sale de madre. Claro que siendo milonguera, se tiene muy asumida esa parte del abrazo, cuando bailamos ese abrazo cerrado tan cálido y lleno de sensaciones.
Esa forma en la que se entrelazan dos personas y mediante el movimiento con la música, mientras sus energías se mueven.
¿Qué es lo que ve el común de los mortales que no tiene ni idea de lo que significa "el tango"? 
Lo has oído tantas veces y mil manera: "es tan sensual" o ese otro de: "tiene ese lado sexual/pasional".... (ya me pondré con esos abrazos)
No nos abrazamos sin más, abrimos nuestro centro de energía vital para compartir. No queremos dar sin recibir, ni siquiera nos paramos a pensar si ese abrazo que damos se mal interpretará.
Fuera de la milonga ¿abrazas igual?.
Que puedo decir, si también fui una desconfiada física.
Hará unos diez años si intentabas acercarte a mi, lo mínimo podías llevarte era un bufido helador que no albergaba dudas que debías mantener las distancias. 
Hasta que una persona se saltó todas las barreras y sin que me diera tiempo a reaccionar me abrazo. Lo hizo con  cariño, alegría y con la demostración cálida de haber me echado de menos. Cuanto agradezco no haberme dado tiempo a defenderme de su amor. Fue una de las sensaciones más gratificantes que he sentido, tanto que me llevó a darme cuenta que algo me faltaba. Raquel, una jovencita entonces que hizo de maestra de ceremonias, que ahora lo es con todas las letras y la sabiduría de tiempo, evidentemente es una me las personas más importantes y queridas, que me abrió la puerta a este gran mundo de los abrazos.
Continué explorando y sintiendo. Intentando entender... pero lo mejor es que, no hay nada que entender. 
Un abrazo cómplice fuera del contexto de cual situación a alguien a quien quieres, es de los mejores instantes que te encontrarás en la vida. 
Cuando abrazas a alguien que lo necesita sin saberlo y sujetas su cuerpo en tus brazos, sientes como tiembla, se derrumba y fortalece en segundos. Como te mira con agradecimiento.
Cuando te encuentras con esa persona que quieres y aprecias. Te despides. Reconoces y agradeces.
Cuando a quien abrazas y como yo entonces, pierde el miedo a ser envuelto con cariño.
Cuando simplemente abrazas porque quieres compartir tu energía con alguien.
Cuando eres una "abrazadora" y te abrazan.
Cuando reconocen que abrazas sin pedir, sin haber una invitación y dejan que lo lo hagas. 
Cuando uno entiende que abrazar es uno de los mejores instantes que te van a dar en la vida.
No encontraras una connotación sexual, ni sensual, ni siquiera física sino emocional y energética, aunque lo que de verdad sentirás es un ingrediente básico para la existencia personal: agradecimiento, fuerza y felicidad.
Un gesto tan sencillo como es abrazar, puedes cambiar la vida de alguien en esos  instantes que le envuelves.







viernes, 20 de diciembre de 2013

Las Entrañables

En estás fiestas señaladas me siento:
Melodramática
Ojoplática
Sarcástica
Triste
Abrumada
Contrariada
Hastiada
Cansada
Estresada
Melancólica
Descreída
Solitaria
Acompañada
Fiestera
Compungida
Harta
Inocente
Sensible
Pasota
Aburrida
Desesperada
Somnolienta
Confundida
Cauta
Formal
Irónica
Afónica
Cocinera
Compañera
Hija
Hermana
Tía
Amiga
Huérfana
Desorientada
Divertida
Generosa
Emocionada
Egoísta
Pensativa
Apasionada
Milonguera
Guapa
Glamorosa
Creativa
Ilusionada
Enfadada
Agotada
Agradecida
Y también, deseando pasen.



viernes, 13 de diciembre de 2013

Baztango y el Laberinto de las Emociones

¿Pensar que estuve a punto de perdérmelo?
El error fue mío, si esperas que alguien te diga o que se confirme "nosequé", te puedes quedar en tierra y cara de circunstancia.
Afortunadamente y sin esperar más, escribí a Joseba y le pregunte a última hora si quedaba plaza libre. Era el viernes anterior a evento y ellos iban a estar fuera por trabajo. "En cuanto podamos te contesto". Y lo hizo el domingo a última hora de la noche. No sé por qué, pero estaba convencida que había un hueco para mi. Y lo hubo.
Así que de repente me encontraba a tres días de tomar el coche (no cojo el coche desde que conozco tanto argentino) y viajar a otra dimensión, digo a baztango.
Cómo ya he tenido la suerte de ir en anteriores ocasiones, sabía que lo que iba a encontrar aunque con el gusanillo del la inquietud pensando "lo mismo no es como otros años y no lo paso bien". No sé, siempre tengo es cosita dentro ya vas con unas expectativas tan altas a este tipo de eventos y, la verdad, es que no tenía ni idea de lo que me esperaba.
Durante todo el viaje en coche que realicé sola, fui cantando a voz en grito pletórica de alegría. No me perdí (bien por mi) y pendiente que estaba de salidas de autopista, rotondas y montañas (soy de “Madrí” cuando veo una montaña me quedo tonta) y de repente, apareció el hotel Arocena ante mis ojos.
Llegué más pronto de lo esperado, así que subí a la habitación. Una pequeña, muy pequeña con un armario y cama grandes, muy grandes, con unas vistas de locura. Quedaban muchas horas por delante para comenzar y decidí descansar un poco. Madrugar, cinco horas de coche y la emoción, creí inocentemente que dormiría un rato.
Creo que ahí empecé a sentir el mal del milonguero. No duermes ni queriendo. Tampoco es que lo pusiera en las actividades, es verdad.
En el tiempo que tarde en darme cuenta que iba ser inútil descansar, me estaba poniendo nerviosa por momentos así que me puse en marcha. Lo primero que había que hacer era tomar el primer café de todos los que me he podido tomar este festival. No sé como no he acabado fulminada alguna noche de tanta emoción y cafeína.
Este año coincidía que en Madrid había otro encuentro así que sólo estuvimos 2 personas como representación capitalina y cada una nos tomamos una habitación. Hay que reconocer que es más barato compartir pero así, también es más tranquilo y puedes tener la habitación como si hubiera habido un terremoto. La mía.
El cinco de diciembre de dos mil trece, a ocho de la tarde: comienzó Baztango.
Como si hubieran dado una corriente de luz a todos los que abarrotamos el salón, preparados para cenar, con el brindis presto, la presentación por parte de nuestros anfitriones Joseba y Bakartxo de todo el equipo de magos y buenos amigos, surgió el primer estallido de júbilo.
Eso es lo que tiene Baztango para los que repetimos, los nuevos a la congregación se embelesan sintiendo como nos reencontramos y abrazamos. Nos miramos y sonreímos. Nos tocamos. Porque estamos de nuevo ahí, a punto de viajar a otro mundo.
Y comenzó de nuevo. Comenzó la alegría y con ganas.
Siempre que asisto a algún encuentro de este tipo, donde somos poco menos de doscientas personas, se nos puede sentir a todos y me encanta la sensación que se trasmite.
La luz en la milonga de Baztango es un adorno más. Mesas dispuestas alrededor de una pista magnífica donde sólo nos dolerán los pies porque estaremos dispuestos al sacrificio de horas y horas baile. Muchas, a veces demasiadas para aguantar tacón 7 horas. No importa te cambias por un calzado más cómodo, estás entre amigos. Muchos no nos hemos visto nunca pero aquí eso dura un suspiro. Reconocemos nuestra energía y nuestros corazones.
La primera noche la música fue maravillosa. Enrique Barraquero, un tipo con una mirada y sonrisa llena gran energía. Tal vez fuese porque era la primera noche aunque yo sentí lo mismo, con cada milonguero que me enfrentaba a la pista decía lo mismo: “qué tanda más buena nos ha tocado”. Era cierto.
No puedo decir que eso no ocurriera en cada una de las milongas sucesivas, porque ha sido el mantra de cada una de las noches.
Recuerdo un milonguero al cual había visto en varias ocasiones, me gustó su forma de bailar aunque nunca tuve el placer de hacerlo porque había sido invisible a sus ojos milongueros, hasta esa noche. Por eso me encantan estos lugares, todos nos vemos, sentimos y tenemos nuestra oportunidad.
Me sacó a bailar. Increíble experiencia, y lo primero que le dije entre tango y tango cuando me preguntó que tal, fue: "hace años que estoy esperando a que me sacarás".
Es verdad, tengo una técnica para hacer amigos harto curiosa, pero efectiva. Nos reímos y continuamos bailando todas las noches. Valió la espera y ahora también, tengo un amigo maravilloso.
Pero no fue el único bailarín que me hizo volar, porque cuando llegas a baztango comienzan a abrirse los corazones y la energía fluye por los brazos. Estos abrazos son poderosos y nos conectan fuertemente más allá de nuestro cuerpo, con la energía que movilizamos en los movimientos.
Para mi fue el reencuentro con maravillosos bailarines, con nuevos abrazos y nuevas conexiones.
Una de las sensaciones más gratas que se puede llegar a tener es cuando bailas con alguien por primera vez y sucede la conexión mágica del abrazo y el movimiento fluye en un torbellino de energía. Cuando paras las dos personas se sonríen porque han entendido lo ocurrido. No hay músculos suficientes en el cuerpo para apoyar la sonrisa, el agradecimiento por esa fabulosa sensación. Cuando vuelves a envolverte en el abrazo, los siguientes tangos serán todavía más electrizantes.
Eso ocurre en Baztango. Como muchos de esos lugares donde nos apretamos durante varios días la energía va relajando los cuerpos, surgen conexiones ya simplemente en la mirada, en el roce de las manos. No sólo en la pista. Conectamos y nos sentimos todos.
Según van avanzando los días, dormimos menos y bailamos más y más.
Baztango es un encuentro donde no te dejan quieto. Sus propuestas diarias nos van sometiendo a un “crescendo” de alegría imparable.
Este año no me quise despistar y gracias al cielo, me sometí el viernes pronto a Gemma. Este año estaba pletórica de energía y me dio un masaje y achuchón, que de nuevo me descargó tensión y salí de aquella habitación dispuesta a comerme el momento. Qué acierto siempre es andar relajado porque todo lo que se te viene encima es abrumador.
El viernes dos milongas, la primera con chocolate con bizcochos. Eso de bailar, trasnochar y no parar hace que necesitemos azúcar en vena alocadamente. Claro, solo íbamos a bailar unas ocho horas, quien dice que no a la milonguita de 2 horas previas.
El viernes el excelentísimo don Mariano Quiroz, puso música. Vinilo tras vinilo, tanda a tanda, locura continua. 
El sábado es para quitar el sentido, con la degustación de sidras y el son cubano que nos volvemos literalmente locos (lo del trenecito, lo voy a obviar).
El último día Joseba, que musicaliza de tal manera que dan ganas de tomar el coche e irse desde Madrid a Chacabuco 852 sin pensar, cualquier día.
Y por si no teníamos suficiente, Federico y Sabrina el viernes y Adriadna y Fernando el sábado, nos deleitaron con sus exhibiciones. No quedó ahí el placer con ellos. Se unieron a todos nosotros con sus sonrisas, cercanía y amabilidad. Nos regalaron su presencia de grandes profesionales y como cualquier milonguero del evento, disfrutaron de todas las actividad como uno más. Sólo los grandes hacen esas cosas y les aplaudo por su cercanía.
También, puedo contar de comidas que eran desayunos. De cenas con risas y prisas por ir a engalanar nuestros cuerpos milongueros.
De alguna escapada a los montes que rodeaban el hotel, al mar, que está a tiro de piedra, a pasear por Zestoa, que algunos ni pisamos hasta el último día en la milonga del portón.
Luego está la historia particular, esos momentos preciosos de cada uno, donde conocemos nuevas personas tanto para bailar sin fin, como para que se queden en tu vida. El mundo del tango tiene la suerte de repartir amor en cantidades industriales. Personas que espero volver a encontrarme con ellas más pronto que tarde, porque se te cuelan en la vida, como si fueran de siempre.
Estos cuatro días son como una meditación guiada. No hay nada más, nada fuera, que no sea el hotel y la milonga. Estas viviendo en un sueño, que sabes tienes que despertar y te empeñas en disfrutar cada instante de esas horas, que son un regalo.
Cuando toca volver, siempre llevo encogido el corazón, la emoción en la garganta y el hueco de los brazos los sientes vacíos.


Este año no lloré al regreso, me llevaba a un Dj para Madrid con un montón de vinilos en el maletero, y yo sólo lloro en intimidad o una pista de baile.